Como se preguntan Eduardo Azcuy y Lesly Sánchez en Los Dioses en la Creación del Hombre,
¿hasta qué punto detrás del símbolo se oculta una verdad histórica y biológica?
Yo también me intereso por ver hasta qué punto el ser humano crea símbolos que
le dan una esperanza, o la fuerza necesaria para poder transformar las cosas.
Como se preguntan Eduardo Azcuy y Lesly Sánchez en Los Dioses en la Creación del Hombre,
¿hasta qué punto detrás del símbolo se oculta una verdad histórica y biológica?
Yo también me intereso por ver hasta qué punto el ser humano crea símbolos que
le dan una esperanza, o la fuerza necesaria para poder transformar las cosas.
Por su lado Estela Ocampo, en su libro Apolo y La Máscara, plantea que el mundo cosmogónico de las
manifestaciones estéticas de civilizaciones antiguas y medievales, la
concepción del espacio y del tiempo es diferente al que “el ser humano crea,
gracias a su razón” a partir del período renacentista (saltemos a Grecia) en
que el hombre pasa a ser el centro del universo. “En la edad media el período
simbólico por excelencia el mundo era una gran unidad”.
Me permito en esta serie devocional, reinterpretar colores y
texturas, formas, desde mi sensibilidad, para mostrar una etapa de la humanidad
donde lo espiritual era parte indisoluble como con la vida y el vivir.
Los artistas de la edad media no buscaban reproducir una
época según una verdad histórica, y estas representaciones estaban ligadas a
estructuras espirituales, que el mundo capitalista de hoy en día fue perdiendo,
con el resultado de medir el tiempo, la fragmentación de todo, -hasta las
especificidades de la salud y la gastronomía-. Clasificaciones de las cuales
parece ser no hay salida. Las cosas son blancas o negras.
Las estructuras sociales siguen su marcha, pero cada
individuo, en el seno del hogar que tenga, en la intimidad, pide milagros, pide
cambios. Ruega por el bienestar propio y el de sus queridos. Ora, medita o
invoca. Se alinea con el universo o sigue un dogma. Ofrecen exvotos en
agradecimientos a pedidos de curaciones y agradeciendo con estas ofrendas
populares en santuarios y lugares de culto. Canta alabanzas, hace rituales y
ceremonias. No tendríamos ninguna persona, que dejar de tener fe. Que dejar de
lado la sensibilidad que nos hace humanos y no máquinas de la inteligencia
artificial.

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